Arrancas una mañana fría y el coche suelta un chillido agudo durante unos segundos. O lo hace al acelerar con fuerza, al girar el volante a fondo o al encender el aire acondicionado. Ese chirrido al acelerar o al arrancar tiene casi siempre el mismo origen: la correa auxiliar, también llamada correa de accesorios o de servicio, que está resbalando sobre alguna polea.

No es la correa de distribución. Esa va oculta dentro de una tapa y su fallo no suele avisar con chirridos. La auxiliar está a la vista en un lateral del motor y su ruido es fácil de reconocer.
Qué mueve la correa auxiliar
Es una correa estriada que recorre varias poleas y transmite el giro del cigüeñal a los accesorios. Según el coche, arrastra:
- El alternador, que carga la batería y alimenta la electricidad con el motor en marcha.
- El compresor del aire acondicionado.
- La bomba de la dirección asistida, en coches con dirección hidráulica.
- En algunos motores, la bomba de agua del circuito de refrigeración.
Un tensor, con muelle o hidráulico, mantiene la correa con la tensión justa, y una o varias poleas guía la llevan por su recorrido.
Por qué chirría
La correa está gastada o cristalizada
Con los años la goma se endurece, se vuelve brillante y pierde agarre. Si la miras con el motor apagado, puedes ver grietas transversales en las estrías, trozos que faltan o bordes deshilachados. Una correa así resbala cuando se le pide más esfuerzo, y por eso chirría al acelerar o al encender el aire.
El tensor ya no tensa
Si el muelle del tensor se debilita, la correa queda floja y patina, sobre todo en frío o con humedad. Un tensor cansado suele moverse a golpes con el motor en marcha, en lugar de quedarse estable.
Una polea con el rodamiento gastado
Las poleas guía y la del tensor giran sobre rodamientos. Cuando se desgastan, el ruido es más bien un zumbido, un roce continuo o un chirrido metálico que no desaparece al calentarse el motor.
La polea del alternador
Muchos alternadores llevan una polea con rueda libre que absorbe los tirones del motor. Si falla, la correa sufre más, puede aparecer vibración en la correa al ralentí y el chirrido se repite al apagar el motor o al cambiar de régimen.
Aceite, refrigerante o agua en la correa
Una fuga de aceite o de refrigerante que salpica la correa la hace resbalar. Tras lavar el motor o atravesar charcos profundos también puede chirriar un rato, hasta que se seca.
Cuándo aparece el ruido y qué te dice
- Solo en frío y unos segundos: correa endurecida o tensor débil. Avisa con tiempo, pero no conviene dejarlo meses.
- Al encender el aire acondicionado: el compresor pide más fuerza y la correa no la transmite.
- Al girar el volante a fondo: en dirección hidráulica, la bomba carga la correa al máximo.
- Constante, con un zumbido de fondo: más probable un rodamiento de polea o del propio alternador.
Lo que no conviene hacer
Los sprays que se venden para quitar el chirrido de las correas solo lo enmascaran unos días. Además, ensucian la correa y las poleas y pueden empeorar el deslizamiento. Tampoco sirve tensar la correa a ojo: con demasiada tensión se dañan los rodamientos del alternador y de las poleas.
Qué pasa si la correa se rompe
La rotura no suele avisar más allá de los chirridos previos, y sus consecuencias dependen de lo que arrastre:
- El alternador deja de cargar y se enciende el testigo de batería. El coche sigue funcionando con la carga que le quede a la batería, hasta que se agota.
- Si la dirección es hidráulica, el volante se vuelve muy duro de repente.
- Si la correa mueve la bomba de agua, el motor puede recalentarse en poco tiempo. Si sube la temperatura, detén el coche en cuanto sea seguro y apaga el motor.
- Un trozo de correa suelto puede enredarse en otras poleas y dañar piezas cercanas.
Cómo se soluciona
Lo habitual es sustituir la correa y, si el tensor o las poleas están gastados, cambiar también esas piezas, para que la correa nueva no vuelva a chirriar al poco tiempo. Después se comprueba que el alternador carga bien, porque una correa que ha resbalado mucho puede haber dejado la batería por debajo de lo normal.
Como el alternador es el accesorio que más depende de esta correa, cuando hay chirrido y dudas sobre la carga lo práctico es revisarlo todo junto. Nuestro diagnóstico del alternador a domicilio comprueba la carga, el estado de la correa y la polea del alternador en el sitio donde esté el coche.
Revisión rápida que puedes hacer tú
- Con el motor apagado y frío, localiza la correa en un lateral del motor.
- Mírala con una linterna: grietas, brillo, trozos que faltan o bordes deshilachados son señal de cambio.
- Comprueba si hay restos de aceite o refrigerante en la correa o cerca de ella.
- Con el motor en marcha y sin acercar las manos, observa si el tensor se mueve a golpes.
Preguntas frecuentes
¿Por qué chirría el coche al arrancar en frío?
Lo más habitual es que la correa auxiliar esté endurecida o que el tensor haya perdido fuerza. Con el frío la goma agarra peor y resbala unos segundos hasta que se calienta.
¿Puedo circular con la correa auxiliar chirriando?
Durante un tiempo, sí, pero es un aviso de desgaste. Si la correa se rompe, el alternador deja de cargar y, si arrastra la bomba de agua, el motor puede recalentarse. Conviene revisarla pronto.
¿Es lo mismo la correa auxiliar que la de distribución?
No. La auxiliar mueve accesorios como el alternador y el aire acondicionado y está a la vista. La de distribución sincroniza las piezas internas del motor y va protegida por una tapa.
¿Sirven los sprays para quitar el chirrido de la correa?
Solo lo ocultan unos días y pueden ensuciar la correa y las poleas. La solución es cambiar la correa y, si hace falta, el tensor o la polea dañada.
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